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domingo, 3 de abril de 2011

DIARIO DE UNA DEPRESIÓN: Parte IV: Ya no veo la luz

Estoy frente al espejo observando a esa extraña y ojerosa mujer en la que me convertí.
Apenas he podido dormir, siempre la misma idea paseando por mi mente; incluso probé a dejar de respirar, pero en cuanto mis pulmones dejaban de recibir aire mi boca se revelaba en abrirse y proporcionarla.
¿Cuánto tiempo voy a poder estar así? ¿Hasta cuando mi cuerpo y mi mente van a ir por caminos tan dispares? ¿Cuándo va a ser el día en que toda esta luz desaparezca y yo vuelva a ver con claridad?
Le doy un puñetazo a ese desgraciado que se empeña de enseñarme lo que soy, pero ni él quiere romperse, se vería mi imagen multiplicada y no es un espectáculo demasiado agradable.
La ropa me entra a duras penas y estamos entrando en el verano… dónde me tocará mostrarme sin complejos y fingir que estoy contenta con lo que soy. Supongo que ver a mi hija disfrutar va a valer la pena o al menos eso espero.
Cada día tengo menos apetito sexual y el miedo a que él busque fuera lo que no tiene en casa me acucia tanto que me veo obligada a hacer lo que no me apetece.
¿Cómo va a verme guapa si soy un jodido esperpento? Me miro al espejo y me produce unas locas ganas de escupirme a la cara, es tanto el asco que me tengo…
Supongo que en algún momento hice las cosas muy mal y por eso ahora lo estoy pagando.
No quiero estar más así. Quiero ser una persona normal, quiero disfrutar de mi hija.
¿Por qué? ¿Por qué a mí?
Apenas tenemos dinero para cubrir las muchas deudas… a veces eso es lo que me detiene par no desaparecer, el dejarlo a él solo con todo. Suerte que mis padres no ayudan, no se que sería sin ellos.

Tengo las pastillas sobre la cama, las miró con decisión. No va a dolerme como la cuchilla, probablemente me quede dormida; un sueño eterno, sólo de pensarlo me produce cierto placer y remordimiento  partes iguales.
¿Unas cuantas o la tableta entera? Si las tomo todas me aseguro de que sea eficaz.
Me tomo una, luego otra, otra y una más… cuando por suerte o por desgracia se me cruza la imagen de mi marido encontrándome inerte y fría.
La culpa se apodera de mí. El Angelito me dice: “No lo hagas, sufrirá” y el diablillo: “Estarán mejor sin ti”. ¿A quién hacerle caso? Ambos me dan buenos argumentos.
Me pesan más los remordimientos y me voy corriendo al baño a vomitar.
Con cada bocanada siento que estoy desperdiciando un poco más.
Me apresuro en recoger todo ese desastre. Devuelvo las pastillas a su sitio y recojo el cuarto de baño.

Son las cuatro de la madrugada y me bajé a fumar y dar una vuelta. Necesitaba despejarme.
Me siento sucia, me cuesta mirar a la cara a mi hija y mi esposo después de las locuras que me pasan por la cabeza.
¿Qué voy a hacer?
No lo sé. Sólo sé que nadie más debe saberlo y que yo tengo que estar bien, al menos para los demás.

Hoy vienen ms padres a merendar, que pocas ganas tengo. No de verlos a ellos, sino de ver a nadie.
Al menos con ellos me puedo quedar en pijama, mi protección.
La relación con mi madre ya no es la misma, se enfrió y es por mi jodida culpa.
Apenas hablo, respondo a duras penas y no me interesa entablar conversación.
Cuando se van una parte de mi se alegra enormemente y la otra tiene ganas de correr y decirles “no se vayan, los necesito”
Me siento como cuando de pequeña (y no tanto) le pedía  a mi papa que me leyera un cuento para estar un tiempo juntos. Sólo que ahora no encuentro ninguna conexión.

Otra noche más en la que luchar contra esos malditos fantasmas se hace imposible.
Miedo, culpa, asco, tristeza, dolor…. Son demasiados sentimientos negativos que no sé como apartar, aunque tampoco sé si quiero hacerlo.
Soy una condenada, con la desgracia de que la vida es mi condena.

9 comentarios:

  1. Ya sabes lo q pienso,te lo dije muchas veces,es mi vida la q estas contando jaja,es increible!!!Sos una genia!!

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  2. Se exactamente lo que es sentir la culpa de querer quitarte la vida, se lo que es, lo he intentado un millon de veces y cada vez que te leo me devuelves a cada uno de esos momentos de mi vida que tanto me ha costado superar y que miro a atras y digo ¿Fui yo la que hizo todo eso?.
    Ojala haber dado esos pasos sean sinonimo de que cosas mejores pueden aparecer en mi camino, siento, de verdad, que hoy estoy como hace ocho años atras; con un pie en el limbo de volver a caer a todo ese submundo dentro de mi vida. a todo eso que aborresco de mi. Y no quiero. No lo deseo.

    Jud! Eres grandiosa, escribes para despertar emociones y sabes... con eso se llega lejos, quizas no en material pero si en el corazon poeque ese es el sitio que te ganas con estos relatos.

    Un abrazo...

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  3. Judit...no puedo decir nada por este medio que no te haya dicho ya en alguna charla...es bueno en cierto grado saber que no soy la única que pasa por eso...

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  4. Jud este es tu diario?... uy porque de verdad nos tocas a fondo a nosotras.. tus lectoras...
    ..aunq eso de q perdiste apetito sexual!!!... YA ESO NI TE LA CREI TU jajajja...
    ..pucha loquilla hablando enserio muchas cosas de las q comentas nos pasan a todos en un tiempo.. besotes.. eres una genio escribiendo

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  5. Me encanta como siempre Jud, es una historia que me ha encantado que sigas aqui. Esas sensaciones las veo siempre en otra persona pero al no poder entrar en su cabeza no sé exactamente que pensamiento tendrá, imagino que mas o menos lo que contaste aqui.

    Felicitaciones por tan buen relato y la manera tan grande de contarlo. Besos.

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  6. ¡Hola! Bueno, sólo puedo decir que es un gran relato, las sensaciones que se transmiten son demasiado intensas, y llegan adentro, muy profundamente.
    ¿Quien no se miró alguna vez en el espejo y no se reconoció? No tuvo idea de quien era ese reflejo...
    O peor, reconocerse, y darse cuenta de que todo lo que siempre fuiste se fue, ya no forma parte de vos.
    Todos los pensamientos son muy buenos...
    ¡Realmente gracias por todo!

    Pabli

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  7. Ya sabes lo que opino sobre el relato asiq no me extenderé demasiado.
    Emotivo y lleno de sentimiento.. aunque ese sentimiento sea tan triste y horrible.
    Muy bien escrito, como siempre

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  8. Por un momento pensé que la primera parte del relato la escribí yo, me pasa eso 100% me preguntó que habrá insertado en la psique humana que dos o más persona distintas piensan frases; coma por coma. Un saludo

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  9. Así, Jud, con ese sentimiento de culpabilidad que describes me sentí yo a veces ¿y sabes qué me decía mi psiquiatra en lugar de prescribirme un fármaco adecuado? Casi literalmente que algo habría hecho para sentirme culpable. En ese plan de humillación constante y sistemática no es extraño pasar más de 20 años yendo a su consulta una persona sin mucha autoestima como yo. Me gusta la precisión y claridad de tu análisis. Un saludo.

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